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No puede existir un hospital sin enfermeras: Nora María Melo Palacios

Por Miguel Alonso Rivera Bojórquez

La enfermera intensivista Nora María Melo Palacios sostuvo que no puede existir un hospital sin enfermeras.
Al brindar un emotivo mensaje en representación de las personas galardonadas por su antigüedad recomendó al personal de salud que va comenzando en este trabajo que estudie de manera permanente y siempre pregunte ante cualquier duda.
Su intervención fue en este mes de abril de 2924 en el marco de la ceremonia del Premio Nacional de Antigüedad 2023 del Hospital General de Culiacán “Dr. Bernardo J. Gastélum”.
En el Auditorio “Dr. Jesús Kumate Rodríguez” se otorgaron reconocimientos, estímulos económicos y medallas por 20, 25 y 30 años de servicio a 29 trabajadoras y trabajadores de la salud.
“Yo les digo a quienes inician en la enfermería: traten a los pacientes como si fueran su papá o su mamá, su tía, su hermana”, apuntó sobre la calidez humana de la profesión.
“En la enfermería hay largas jornadas en las que debemos aprender a manejar nuestros sentimientos”, recomendó. Vinieron a su memoria los desgastantes turnos de 36 horas.
Recordó que tuvo la grata experiencia de formar parte del equipo pionero de cirugía de corazón y también como enfermera recibió al primer paciente que se le hizo un trasplante de riñón en esta unidad. “Es imposible resumir treinta años en unos minutos”, comentó.
Durante su intervención narró una anécdota que le marcó cuando era pasante de enfermería en 1991, cuando le pidió una sábana la mamá de una paciente de dieciocho años de edad que estaba en aislamiento.
– Mi hija está bien mojada – me dijo.
– Le voy a ayudar a cambiarla – le respondí dándole la sábana.
Refirió que cuando observó la situación de la paciente se quedó impresionada pues tenía cinco días sin aseo. Las sábanas estaban acartonadas por las secreciones que estaba supurando y pegadas a su cuerpo.
“Es algo que nunca se me va a olvidar”, señaló. “Nunca me había tardado más de cuatro horas en bañar a un paciente. La tuvimos que empapar e ir despegando las sábanas poco a poquito”.
– ¿Qué pasó? – la cuestionó su jefa inmediata.
– Bañé a la paciente – respondió.
– ¿Por qué lo hiciste? – insistió molesta su superiora.
– Su mamá me pidió ayuda para bañarla.
– ¿No te das cuenta que si tú lo haces ahorita después nos van a pedir que nosotras también la bañemos?
La regañada fue bárbara y a Nora Melo se le salieron las lágrimas.
“No podía creer que la persona que se supone nos está apoyando, nos está enseñando y nos está formando, me hubiera dicho eso”, confesó. “En ese momento me prometí jamás ser una persona como ella, lo cual me ayudó mucho y me marcó”.
Esa misma noche como a las nueve se le acercó la mamá de la paciente llorando de alegría y le dijo: – Gracias, señorita, por primera vez mi hija durmió en tres días.
Todo los sinsabores y la tristeza que le habían ocasionado las palabras de su jefa se borraron de su mente y una honda satisfacción la reconfortó por el deber cumplido.
Siendo todavía estudiante de enfermería, mientras hacía su servicio social conoció como paciente al periodista Antonio Pineda Gutiérrez “Toñico” quien le pidió que lo cuidara. Ella casi entró en pánico ante el desafío que le imponía tal petición, pero aceptó y se estableció una amistad.
– Caramelo, trabaja en lo que eres buena no en lo que te gustaría ser, porque si trabajas en lo que eres buena le vas a agarrar amor, y lo vas a hacer mejor.
Confesó Nora María Melo que lo entendió con el paso del tiempo.
“Toñico” también le dijo a su enfermera una frase con una sabiduría eterna de Baltasar Gracián y Morales (1601-1658) que ella nunca olvidaría: “Triste cosa es no tener amigos, pero más triste es no tener enemigos, porque quien enemigos no tiene, es señal de que no tiene ni talento a quien haga sombra, ni valor que le teman, ni honra que le murmuren, ni bienes que le codicien, ni cosa buena que le envidien”.
En opinión de Nora María Melo, hacer lo correcto no siempre genera aprobación, pero en la labor de enfermería es fundamental la empatía y el amor al ser humano de manera integral, por lo que es importante ejercer con humanidad.

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