Memorias urbanas y voces de cronistas rescatan la historia de Culiacán en su 495 aniversario
Culiacán, Sinaloa; 27 de septiembre de 2026.– Las imágenes del Culiacán de antaño, la arquitectura que marcó el crecimiento de la ciudad y los relatos de quienes han dedicado parte de su vida a preservar la memoria de sus comunidades se reunieron este sábado en el Museo de Historia Regional de Sinaloa, como parte de las actividades conmemorativas por el 495 aniversario de la fundación de Culiacán.
La jornada tuvo como ejes la exposición fotográfica “Memorias Urbanas”, dedicada a la obra del arquitecto Luis F. Molina, y el XVI Encuentro Estatal de Cronistas, dos actividades que permitieron a las y los asistentes realizar un recorrido por distintas etapas de la historia de la capital sinaloense.
A través de fotografías que muestran calles, edificios, espacios públicos y escenas de la vida cotidiana, “Memorias Urbanas” acercó a los visitantes a un Culiacán diferente, pero al mismo tiempo reconocible en aquellos elementos que permanecen como parte de su identidad.
La muestra puso especial atención en la obra del arquitecto Luis F. Molina, cuya influencia quedó plasmada en diversos edificios representativos de la ciudad. Entre ellos se encuentran el mercado Gustavo Garmendia, la antigua Cárcel, el Teatro Apolo y la iglesia del Sagrado Corazón.
Estas construcciones constituyen parte del patrimonio arquitectónico que permite comprender la evolución urbana de Culiacán y las distintas transformaciones que ha experimentado la ciudad a lo largo de casi cinco siglos.
Durante la presentación de la exposición, el cronista Francisco Padilla y Javier López, titular de la Fototeca de Culiacán, compartieron aspectos relacionados con la vida y obra de Luis F. Molina, destacando la importancia de preservar y difundir los registros históricos que permiten conocer el desarrollo de la capital sinaloense.
Los cronistas, guardianes de la memoria
Como parte de la misma jornada se desarrolló el XVI Encuentro Estatal de Cronistas, espacio que reunió a representantes dedicados a investigar, documentar y transmitir las historias de los municipios y comunidades de Sinaloa.
A través de relatos, investigaciones y testimonios, las y los cronistas compartieron episodios relacionados con personajes, acontecimientos y tradiciones que forman parte de la identidad de distintas regiones del estado.
El encuentro también permitió reconocer que la historia de una ciudad no se encuentra únicamente en los grandes acontecimientos o en los documentos oficiales, sino también en las experiencias cotidianas de sus habitantes, en las anécdotas transmitidas entre generaciones y en los testimonios que ayudan a reconstruir el pasado.
En este sentido, Adolfo Plata, director del Instituto Municipal de Cultura de Culiacán, destacó que una ciudad se construye no solamente a partir de sus calles, edificios y viviendas, sino también mediante las historias de las personas que la han habitado.
“Historias que comenzaron ya casi cinco siglos y que han pasado de generación en generación”, expresó.
El funcionario subrayó así la importancia de mantener vivos los relatos que forman parte de la memoria colectiva y que permiten a las nuevas generaciones conocer los orígenes y las transformaciones de Culiacán.
La jornada contó con la presencia de cronistas provenientes de distintos municipios de Sinaloa, así como de otras partes del país, quienes acudieron para compartir historias y semblanzas de personajes vinculados con la vida de las comunidades.
Como parte de las actividades, también se entregó un reconocimiento a Héctor Berreaza, cronista de la sindicatura Villa Adolfo López Mateos, conocida como El Tamarindo, en reconocimiento a su labor en la preservación y difusión de la memoria histórica de su comunidad.
Las actividades realizadas en el Museo de Historia Regional de Sinaloa se integraron a la programación conmemorativa por el 495 aniversario de Culiacán y ofrecieron a la ciudadanía un espacio para acercarse a fotografías, documentos, relatos y testimonios vinculados con el pasado de la ciudad.
Más allá de recordar una fecha histórica, la jornada permitió reflexionar sobre la manera en que Culiacán ha construido su identidad a través de sus espacios, sus personajes y las historias que permanecen en la memoria de sus habitantes.
Así, las fotografías de la ciudad antigua y las voces de sus cronistas se convirtieron en un puente entre generaciones, recordando que conocer el pasado también permite comprender el Culiacán del presente y valorar el patrimonio que forma parte de su historia.









